Salud pélvica · Después de una histerectomía
Te quitaron la matriz, pero el soporte sigue siendo tuyo
Contenido revisado por la Dr. Alan Navarro Sánchez Actualizado: junio de 2026
Muchas pacientes llegan desconcertadas: «si ya me quitaron la matriz, ¿cómo puedo tener un prolapso?». La confusión es entendible, pero parte de un malentendido frecuente: el prolapso no es un problema del útero, sino del soporte que lo sostenía. Retirar el útero no repara ese soporte; a veces incluso deja la parte alta de la vagina —la cúpula— sin su anclaje natural.
Otras veces lo que aparece es incontinencia que antes no existía, o que estaba oculta. Nada de esto significa que la cirugía saliera mal: son escenarios conocidos, que tienen explicación y tratamiento. Lo importante es no normalizarlos ni asumir que «ya no hay nada que hacer».
Qué le pasa a tu piso pélvico
La cúpula vaginal queda sin anclaje
Al retirar el útero, la parte alta de la vagina puede descender con el tiempo si el soporte de los ligamentos no se reconstruyó o se debilita después.
Incontinencia que se desenmascara
Un prolapso previo podía estar comprimiendo la uretra y ocultando escapes; al corregirse la anatomía, la incontinencia se hace evidente.
Cambios en el vaciado
La cirugía pélvica puede alterar temporalmente la sensibilidad y la coordinación de la vejiga, con chorro débil o sensación de vaciado incompleto.
Tejido cicatricial
Las adherencias y la cicatriz de la cúpula pueden generar molestia o dolor en las relaciones, que suele tener manejo específico.
Qué es esperable y qué no
Es esperable en esta etapa
- Molestias y cansancio durante las primeras semanas de recuperación
- Cambios transitorios en el patrón urinario en el posoperatorio inmediato
- Necesitar tiempo antes de retomar la actividad sexual
- Sequedad si la cirugía incluyó los ovarios y hubo cambio hormonal
Esto no deberías normalizarlo
- Escapes de orina que persisten más allá de las primeras semanas
- Sensación de bulto o de que algo se sale por la vagina
- Goteo continuo de orina, de día y de noche
- Dolor en las relaciones que no mejora con el tiempo
Qué hacer y cuándo
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Primeras 6 semanas
Recuperación y cuidado de la carga
Evitar esfuerzos y cargar peso, regular el intestino para no forzar, y atender cualquier signo de infección o sangrado anormal.
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2 a 3 meses
Primera valoración funcional
Momento de revisar cómo quedaron el vaciado, la continencia y el soporte de la cúpula, sobre todo si aparecieron síntomas nuevos.
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Si aparecen escapes
Clasificar antes de tratar
No es lo mismo un escape de esfuerzo que uno de urgencia o uno continuo. Cada uno tiene un camino distinto, y el continuo obliga a descartar una fístula.
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A largo plazo
Vigilar el soporte apical
El prolapso de cúpula puede aparecer años después. Detectarlo temprano permite opciones conservadoras como el pesario antes de plantear cirugía.
Consulta sin esperar si notas
- Goteo de orina continuo, día y noche, tras la cirugía
- Fiebre, dolor intenso o secreción con mal olor
- Imposibilidad para orinar
- Sangrado vaginal significativo después de la recuperación
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo tener prolapso si ya no tengo matriz?
Porque el prolapso es un problema del soporte, no del órgano. Al retirar el útero, la cúpula vaginal puede descender si los ligamentos que la sostienen se debilitan. Se llama prolapso de cúpula y es una entidad bien conocida, con tratamiento propio.
¿Los escapes de orina después de la cirugía significan que salió mal?
Casi nunca. La explicación más frecuente es una incontinencia que ya existía pero estaba enmascarada por el prolapso, y que se hace evidente al corregir la anatomía. No es un error quirúrgico y tiene el mismo tratamiento eficaz que cualquier incontinencia de esfuerzo.
¿El prolapso de cúpula se puede operar?
Sí, y con muy buenos resultados. La sacrocolpopexia es la técnica de referencia para el soporte apical tras histerectomía. También existen alternativas por vía vaginal, y el pesario sigue siendo una opción válida si prefieres evitar el quirófano.
¿Puedo prevenir que esto ocurra?
Se puede reducir el riesgo: mantener el piso pélvico entrenado, controlar el estreñimiento y la tos crónica, cuidar el peso y evitar esfuerzos repetidos con carga. Y sobre todo, consultar ante el primer síntoma en lugar de esperar años.
Referencias
- Maher C, et al. Surgery for women with apical vaginal prolapse (Cochrane Review). cochrane.org
- NICE. Urinary incontinence and pelvic organ prolapse in women: management (NG123). nice.org.uk
- ACOG. Pelvic support problems FAQ. acog.org
Este contenido es educativo y no reemplaza una valoración médica individual. Cada etapa y cada cuerpo son distintos.